Nunca vemos el momento de renovar nuestros electrodomésticos. La considerable inversión que supone sustituir los antiguos por unos más modernos y por tanto, más eficientes, hace que retrasemos esta decisión hasta que, directamente, dejan de funcionar. Pero ¿y si te dijéramos que un electrodoméstico de bajo consumo puede ahorrar hasta un 50% de energía y que esto se traduce en una reducción de tu factura eléctrica de más de un 30%? Seguramente, al precio que está la electricidad, la balanza comenzaría a inclinarse, inevitablemente, del lado de la renovación. Pero, si necesitas otro “empujoncito” para tomar la decisión, ahí va otro dato: con electrodomésticos más eficientes te podrás ahorrar más de 300 euros al año.
Como ves, el ahorro económico es incuestionable. Ahora solo necesitas saber si, realmente, ha llegado el momento de cambiar uno o varios de tus electrodomésticos o todavía tienen vida útil. Para averiguarlo, aquí te dejamos algunos consejos, que te permitirán descubrir su estado de eficiencia y si es el momento de sustituirlos.
Observa el consumo eléctrico
Si notas que el consumo eléctrico de tu hogar ha subido considerablemente, sin que haya cambios significativos en tu estilo de vida o en el número de dispositivos que utilizas, es más que probable que alguno de tus electrodomésticos esté funcionando de manera ineficiente. Más allá de la antigüedad, también son factores desencadenantes de un consumo desproporcionado la falta de mantenimiento o el desgaste de algunos componentes, como el motor de la nevera o de tu lavadora. En este caso, deberás considerar si es posible repararlo o sustituirlo por un modelo nuevo, si el coste de la reparación es demasiado elevado o si no recuperará la eficiencia inicial.
Costo de reparación frente a ahorro de energía
Si compruebas que uno de tus electrodomésticos está fallando, es fundamental que, antes de decidirte por repararlo, compares el coste de dicha reparación con el potencial ahorro de energía que podrías lograr si lo sustituyes por un modelo más eficiente. Si el coste de la reparación es elevado y el electrodoméstico tienen varios años, es probable que invertir en un modelo nuevo sea la opción más rentable a medio y largo plazo.
Por ejemplo, una lavadora antigua, que no cumple con los estándares modernos de eficiencia energética, puede estar utilizando más agua y electricidad de lo necesario. Por tanto, si la cambias por un modelo de bajo consumo, no solo estarás ahorrando en la factura eléctrica, sino también en la del agua. De este modo, además de salir beneficiada tu economía, también estarás contribuyendo a ahorrar recursos y proteger el planeta.
Considera la antigüedad de tus electrodomésticos
Aunque continúen siendo operativos, los electrodomésticos antiguos consumen mucha más energía que los modelos más recientes. En las últimas décadas la tecnología ha mejorado significativamente en lo que a eficiencia energética se refiere. No solo se optimiza el uso de la electricidad sino también el gasto en agua. Por tanto, si tus electrodomésticos tienen más de 10 o 15 años, es probable que su eficiencia energética se muy inferior a los actuales modelos.
Por ejemplo: las lavadoras de bajo consumo no solo utilizan menos agua, sino que al optimizar la duración y temperatura de los ciclos también pueden llegar a ahorrar hasta un 30% más de electricidad; los refrigeradores y congeladores modernos pueden llegar a ahorrar hasta un 50% menos que aquellos que tienen 10 o 15 años y los aires acondicionados y calefacciones actuales reducirían el consumo energético hasta un 60%, en comparación con los modelos más antiguos.
Revisa las etiquetas de eficiencia energética
Éste es uno de los primeros y más sencillos pasos que debes dar para evaluar si un electrodoméstico está funcionando de manera eficiente. Tan fácil como comprobar la etiqueta de eficiencia energética. Los modelos modernos suelen venir con una etiqueta que clasifica su eficiencia con una A (el más eficiente) o una G (el menos eficiente). Si tus electrodomésticos tienen una clasificación baja o no tienen etiqueta (luego son muy antiguos), es señal clara de que puedes estar consumiendo mucha más energía de la necesaria.
Si éste es tu caso, pude que sea el momento de considerar sustituirlos por versiones más modernas, que cuenten con la etiqueta energética A++ o A+++.
Inversión a largo plazo
Sin duda, la adquisición de un electrodoméstico de bajo consumo requiere de una inversión inicial superior a la de uno convencional, pero los beneficios a medio y largo plazo son indiscutibles. Los electrodomésticos de bajo consumo están diseñados para reducir el gasto energético mediante tecnologías avanzadas que optimizan su funcionamiento. Es el caso del uso de sensores de temperatura, la mejora de la eficiencia de los motores o el diseño de circuitos inteligentes, que ajustan el consumo según las necesidades específicas.
Recuerda el dato: un electrodoméstico eficiente puede ahorrar hasta un 50% más de energía que un modelo obsoleto.
Mantenimiento regular
Si sigues éste, nuestro último consejo, no solo te asegurarás de que tus electrodomésticos están funcionando con la máxima eficiencia, sino que lo harán durante mucho más tiempo. No es ni más ni menos que hacer un mantenimiento regular de tus aparatos electrónicos. Limpiar los filtros de la secadora, descalcificar la caldera, revisar que las puertas de la nevera están bien selladas o hacer inspecciones periódicas para detectar posibles fugas o desgastes, son tareas que te ayudarán a prolongar la vida útil de tus electrodomésticos, a mantener su rendimiento energético en niveles óptimos y a preservar el medioambiente.